El propietario legítimo de un videojuego puede hacer una copia de seguridad del mismo. Así lo avala el juez de lo penal número 3 de Granollers (Barcelona) al dictar sentencia absolutoria sobre un caso abierto en octubre de 2002. Entonces, la Guardia Civil registró el domicilio de un comerciante que alquila y vende videojuegos y que realizaba copias de seguridad de los mismos. Según la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (A.D.E.S.E.) y la Asociación de Distribuidores e Importadores Videográficos de Ámbito Nacional (A.D.I.V.A.N.), que actuaban de acusación particular, la ley prohíbe la realización de las citadas copias. Y sostienen este argumento en base a la normativa que excluye al software del derecho de copia privada.
Un tribunal de San José (California) ha condenado a Sanford Wallace, autodenominado el Rey del Spam, a pagar a la red social Facebook 711 millones de dólares (480 millones de euros) por acceder a las cuentas de varias personas sin permiso.
Cerca de 43 millones de ordenadores en Estados Unidos han intentado descargarse en un año programas que aparentan ser antivirus y que, en realidad, son programas maliciosos que permiten el control remoto de la máquina a su remitente. Se desconoce cuántos han sido realmente infectados.
Unas 10.000 contraseñas de usuarios de Hotmail fueron robadas y publicadas en Internet el 1 de octubre, ha afirmado hoy la página de noticias online neowin.net. Al parecer, un hacker, cuya identidad se desconoce, colgó los datos confidenciales de las cuentas en el blog pastebin.com, un foro utilizado por programadores de software. La entrada ya ha sido borrada y Microsoft, propietaria del servicio de correo electrónico, asegura que está investigando la existencia de dicha lista.
Los buscadores suministran en su lista de enlaces millones de direcciones que albergan código malicioso, que se instala en el ordenador del usuario y accede a su control remoto. Según The Register, un experto de la Universidad de Alabama, Gary Warner, asegura que Google suministra unos 3,2 millones de enlaces que dirigen a sitios contaminados. Bing es más espléndido, ofrece 188 millones. Se trata de páginas mal configuradas que han sido infectadas por un programa malicioso. Cuando el internauta acude a una de ellas, su ordenador se le contagia con una aplicación que remite a otra página o abre la máquina al control remoto del atacante que puede, por ejemplo, robar sus claves bancarias.